miércoles, 23 de septiembre de 2015

xtreme2015




Fin de temporada, por este año ya está bien, desde hoy las cosas con calma y con un poquito más de relax.
Lo que pueden cambiar las cosas en uno meses.
El 2014 fue un año aciago, deportivamente hablando, de todo lo que me había propuesto solo conseguí terminar la maratón de París y lesionad, creo que lo pague después, desde junio, los dos tendones de Aquiles lesionados, abandone mi primera carrera en el Trail de As Pontes y poco después la Xtreme Lagos, menos mal que puede arrastrarme por la Behovia. Con todo esto tenía dos opciones, o para unos cuantos meses como me recomendaron, o ver si trabajando mataba al bicho, je, je.
Salió la segunda y le verdad es que me ha ido de miedo, maratón de Barcelona y cinco pruebas de monte de más de 40 km, aunque en O Courel iba para la ultra y me quede a la mitad. Perooooo, he acabado las dos que deje a medias el año pasado.
Nos encontramos con parte de la expedición del CAS en Cangas de Onis, recogiendo los dorsales, 15 corredores y por lo menos 2.000 acompañantes. Pensaba yo en lo bien que lo iba a pasar Alberto al día siguiente haciendo churrasco para todos esos animalitos que poco a poco nos iríamos juntando en el hotel.
Tocaba una cenita rápida y a intentar dormir, que aunque nos iban a llevar hasta la salida con lo que me cuesta conciliar la noche previa necesitaba tiempo.
Desayuno y primera preocupación, las siete de la mañana y día totalmente despejado: “calor me temo”

El Repelao, me pareció una copia del año pasado, hasta los corredores me parecía conocidos, supongo que por lo nervios, fotos, ultimas emergencias, nos vemos en Cangas, etc, etc.


Preocupación por pasar el corte de Covadonga, el tiempo parece suficiente, 5 horas para 25 km pero a los “humanos” nos va a costar, lo sé porque me quede allí el año pasado y conociendo el terreno, más respeto a las bajadas que a las subidas.
Desde allí se ve la Cruz de Priena, primer hito, muy arriba, je, je.
El primer tramo de asfalto es bastante corto, uy no da tiempo a que se estire el grupo por lo que en las primeras rampas de tierra atascos, no llegamos a estar parados, pero vamos despacio hasta para mí.
Los del Club no s vamos separando, yo me quedo con Trillo, aunque en el Zig-Zag nos vemos todos.
Sorpresaaaaa, aun no habíamos llegado al km 3 cuando noto fuerte un pinchazo en la pierna, pienso que me he enredado con una silva, pero una mierda cuando miro, una avispa estaba intentando  llevarse medio jarrete del Grinch, “esta cabrona no muerde a nadie más” aplastar la aplaste, pero dos días después me sigue molestando…. Lo peor es que no soy el único a Javi también, y por los que pudimos hablar a un montón de gente.
Bien hasta Priena, ahora una zona de subidas y bajadas, camino de La Huesera nos alcanza Miguel, que va como un tiro el maldito, Alberto, Cris, Hugo, Tomas, todos animando allí con las banderas gallegas como mola…



Antes de llegar al avituallamiento, ya escucho a mi hija llamándome, hay bastante gente, y toda la familia, besos abrazos:
      - ¿Cómo vas?
      - Mucho mejor que el año pasado
         -  Venga corre campeón,
-          ¿Nos vemos en el Ercina?
-          Claro

Arranco de nuevo con Trillo, a Miguel ya ni lo veo.

Seguimos subiendo, La vega del Comella, siempre me impresiona,  aunque la zona la
conozco de sobra, paro de vez en cuando para ver lo que me rodea, si no ¿a qué coño subo yo hasta allí?. Por allí corremos  bastante, el terreno se presta.
Venga, a por El Escaleru, de correr nadita, caminamos, a buen ritmo pero camínanos, de nuevo Berto, Tomás, Hugo, y un poco más arriba las familias ese es la mejor inyección energética, ni geles ni hostias.
A esas alturas yo ya estoy cocido, aunque hace menos calor que el año pasado, para mi es demasiado, hay una chica de aspecto oriental que viene haciendo la goma con nosotros desde hace unos km, no lleva
encima nada más que un top un pantalón de deporte, las zapas y un palo que ha recogido por el camino, y con cara de separación me pregunta si allí hay agua, le señalo el avituallamiento del Ercina y sonríe aliviada.
A repostar, esta vez no me pasa lo de O Courel, ya aviso a mi compañero:
-          - Yo voy a comer, a beber y a arrancar despacio para que no me siente mal.
-          - Ok

Nos  alcanza Jeff y continuamos juntos, ese tramo bordeando los lagos, en muy bonito, y sirvió de descaso andes de la subida a la Porra.
Me doy cuenta de la diferencia con el 2014, asciendo caminando hasta arriba sin parar el año pasado ni se las veces que me detuve, las piernas no iban.
Parada a observar las montañas, hasta aquí los paisajes han sido acojonantes
Ahora viene lo más difícil, la bajada hasta la Santina, unos cuantos km bastante complicados.


En el primer descenso me comenta Jeff:
-          Estas son las bajadas que te las ponen en el km 5 y te encantan pera ahora ya jode.
Tercera posta, rápida cargar agua y vía.
Noto como se me van cargando las piernas según descendemos, pero me encuentro bien y sobre todo bien de cabeza y convencido de que esta vez sí.

-          - No nos sobra mucho – dice Trillo – como mucho un cuarto de hora.
-         -  Nos sobra más.
-          - ¿Te has dado cuenta del silencio?
-          No me había fijado, pero vamos como diez corredores y no se escucha nada…
Vega de Orandi y piedras y más piedras húmedas a toda leche hasta el santuario.
Las 13:20, 40 minutos antes del corte, ahora sí que paro, tranquilo aunque Javi se está impacientando, aprovecho para darme árnica en las piernas me temo que se pueden avecinar calambres.


Covadonga está lleno de militares de todo tipo, a ver si me acuerdo de averiguar porque.
Esta subida es quizá la peor para mí, se me hace larguísima, sobre todo en la segunda parte cuando se acaban los árboles, desde a allí el resto de la prueba ya sería toda al sol. Un miembro de la organización nos indica donde hay un grifo con agua fría.


El terreno en mucho más favorable y las vistas de ese macizo de los picos invitan a disfrutar.
Fede que se había quedado un poco  me alcanza y me supera, prefiero ir a mi bola, a mi ritmo y sin apurarme, me pasa también Jeff en la última subida hasta el monte ese de las antenas…
Arriba de nuevo Hugo y Tomás dando ánimos, me piden agua:
-          ¡Que huevos tenéis! Esto tenía que ser al revés, je, je.
En la bajada me adelanta yo he vuelto a trotar.
Sigo bajado hasta un pequeño descuelgue, otra vez Berto, Cris, etc… ya estamos al lado.
En el último avituallamiento, ya voy llorando por una cerveza, hasta las narices voy ya del agua, ¡Por dios algo con sabor! (y que no sea isotónica)
Sigo corriendo, la última subida y el resto de la bajada por una arboleda al lado de Cangas.

-          - A ver si están los críos en la llegada, me encantaría entrar con ellos en la meta.
Últimos quinientos metros por asfalto , y allí están, les pido que vengan conmigo se vienen a mi lado tengo mi clásico nudo en la garganta que se aprieta a ver a toda la tropa  del CAS en la última curva aplaudiendo, y por fin la alfombra, me abrazo a los críos y espero por el resto, vale sí, soy un poco bobo, pero se me caen las lágrimas otra vez…


Hala, ya está hecho, patitas a la piscina de hielo, plato de espagueti y al físio.
Van llegando los que aún faltaban con las banderas gallegas y me imagino que con la misma cara de alegría que traje yo….
El remate perfecto, churrascada y cientos de cervezas en el hotel con la familia del CLUB. De verdad que no se me ocurre mejor fin de semana , mejor gente y mejor remate de temporada.
Dos días después, pensando en la próxima.
Gracias a todos los que vinisteis, a los que corristeis y sobre todo a los  que no y nos aguantáis, os queremos en la próxima.

En el CAS todo el mundo cuenta para hacernos  más grandes.